Soy Penumbro

Entreabriendo el closet

Calma

Después de la tormenta… dice el dicho viene la calma. Pero lo que la sabiduría popular no dice, es que la calma no siempre es una buena señal.
 
La tormenta, dura y compleje de sobrellevar, nos expone a un tiempo que necesariamente es de crecimiento. El viento nos empuja a lugares nuevos, la lluvia nos moja y vuelve permeables, rayos y truenos despiertan y alertan nuestro sentidos. Y aunque la tormenta es metáfora de dolores, sufrimientos y crisis; el saldo es el de un sobreviviente que algo habrá aprendido con las lecciones que la vida le puso enfrente.
 
Vengo de temporada de tormentas y ahora la brisa fresca da sensación de calma.
 
Movimiento, amores no correspondidos, nervios, exposición, lágrimas, desnudez, miedos, dolor, angustia… Y tiempo… Que finalmente cura todo. Y es que la tormenta y ese cuerpo impactado que resulta luego, se llama a la quietud en una especie de reflejo de auto conservación. Así sobreviene la calma. 
 
Pero esa monotonía, espacio de seguridad y confort, puede ser un espacio que no nos motive a cambiar y generar las dinámicas internas para buscar una felicidad más plena. 
 
A veces necesitamos de tormentas, a veces necesitamos de tiempos calmos… pero que los miedos y pronósticos de días nublados, nunca nos impidan movernos, caminar y seguir buscando más vida. 

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This entry was posted on March 30, 2013 by .
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