Soy Penumbro

Entreabriendo el closet

Refugiarse en la calma

Mis últimas semanas he luchado contra mi ansiedad. Cuando una historia está arrancando y uno conoce a alguien, comienza a brotar sin control supuestos, deseos, ganas de profundizar que a uno lo empujan a seguir avanzando. Hay algo bueno en eso, es el deseo que nos moviliza, pero cuando se vuelve compulsivo y nos afecta hay algo que no estamos logrando equilibrar. Me ha pasado que los silencio del otro, así sea de pocas horas, automáticamente les doy una lectura dramática, como si eso significara la agonía de una historia. Y ahí ataca la tristeza y uno se ve desbordado, sintiendo que la pelota está en la cancha de uno y necesariamente hay que actuar. Me ataca la desesperación por tener señales del otro que confirmen la correspondencia y eso me lleva a dar pasos que seguramente sean contraproducentes.

Vivo en mi interior una verdadera batalla campal de sentimientos, todos contra todos, peleando por sobrevivir. Confieso que he logrado dominarla, o al menos dejar que la procesión vaya por dentro. Manifestar menos, comportarme con madurez, expresar con inteligencia lo que es conveniente para que la cosa fluya. Pero en mi interior: las entrañas, la cabeza y el corazón se sobregiran. Lo afectivo, lo sexual y hasta incluso lo espiritual se afectan e intentan expresar sus necesidades más hondas. Es que aquí muchas veces se trata de llenar vacíos que tengo profundamente encarnados.

La cura viene por la calma. Es fácil decirlo y escribirlo, pero cuando uno está ahí en el fuego cruzado muy lejos quedan estos consejos. Este es mi intento de explicitármelo, para obligarme a recordarlo. Necesito confiar más en mí, relajarme y saber que las cosas tomarán su curso. Que cuando la voluntad y el deseo del otro están en juego uno se debe someter a su juicio y aceptarlo. Y que en el mientras tanto… solo nos queda bajar a la trinchera de esa paz que muy en el fondo siempre nos queda. Agazaparse y con tranquilidad ir acallando los ruidos y disparos de nuestro interior. Si nos dejamos llevar por la batalla, si actuamos con violencia, si gritamos desesperados, primero saldremos heridos y segundo no dejaremos que el otro se siga acercando para sentarse a nuestro lado.

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This entry was posted on January 16, 2014 by .
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