Soy Penumbro

Entreabriendo el closet

Conclusión

Mi historia del último mes tuvo su conclusión, y no hablo solamente de que culminó, hablo sobretodo de que dejo tres o cuatro claves de aprendizaje.
Fue un mes de historia potencial, que premeditadamente estaba anunciado que era algo de ritmo lento y que necesariamente estaba condenada a no evolucionar demasiado ya que el sujeto en cuestión se iba un mes de viaje. Aceptamos las condiciones y nos tiramos a conocer a alguien. Sabiendo que lo que pasó, iba a pasar. Una llamada y un cortar por lo sano algo que no podía crecer… por el momento (y esto último es un arma de doble filo).
Fue prolijo, claro, súper sincero. Y eso carga todavía más de deseos no cumplidos. Encontré una persona de esas poco comunes, que no solo reúne gran parte de los requisitos que interiormente todos tenemos, sino que además generaba mucha atracción.
Ahora el hombre pide tiempo, y naturalmente no queda otra más que aceptarlo. Preferiría tomarlo como el final de algo, para no seguir cargando expectativas y simplemente intentar guardarlo como un lindo recuerdo de algo que no fue. Si la cosa se retoma a su vuelta, será una preciosa sorpresa evitando que si eso no ocurre, se vuelva una dolorosa espera.
Uno tiene que reconocer que el enamoramiento inicial es esencialmente una distorsión de todas nuestras percepciones sobre el otro. Sin duda que alguien nos atrae y nos encanta. Pero nuestra mirada sobre el otro tiene justamente una dosis de “encantamiento”, de ilusión. No solo porque el otro muestra su mejor cara, sino porque sobre todo nosotros cargamos al otro de todas nuestras necesidades y deseos de lo que queremos encontrar.
Vivimos esta etapa sobrecargando en el otro expectativas. Hay que controlarlas, regular, medir. En este caso hice lo que pude. Mantuve en silencio el maremoto interior y eso es una buena lección.
Esta historia estaba pautada por un conocerse tranquilamente, sin apuros. El rimo lento ayuda, pero no exime de involucramiento. Confieso que me gustaría seguir probando desde ese tempo. Pero sabiendo que igual uno desea avanzar.
El comienzo y el final estuvieron pautados por la sinceridad y la transparencia. Definitivamente es bueno y ayuda, poner las cartas sobre la mesa y sentir con claridad lo que el otro vive. Pese a que a veces las verdades duelen, son preferibles a vivir sosteniendo algo en mentiras o verdades a medias.
Cuando la cosa no camina, tenemos que tener la capacidad de descargar las culpas, seguir adelante. No somos responsables de nada. La cosa no camina por mil motivos, pero nada malo está en uno si uno se movió con autenticidad. Sin duda que hay cosas que podríamos haber hecho mejor. Pero no tenemos que sentirnos mal por eso.
Si la cosa termina: ¡termina! Tragarse la amargura es un plato difícil. Pero cuanto más rápido lo hagamos, más prontos estaremos para seguir avanzando. Si el mensaje es claro, como en este caso, aceptarlo y resignarse es la mejor opción. El duelo es necesario, pero está en nosotros aprender a manejarlo con salud interior.
Confieso que todavía estoy triste. Pero al menos logré aclarar el panorama, no hacia el lugar que me hubiese gustado, pero al menos hacia el lugar que la cosa tenía que ir.
Hay hombres que valen la pena. Haber encontrado uno no solamente me devuelve la esperanza sino que además, me ayudan a saber cada día con más claridad lo que quiero encontrar algún día junto a mi lado.

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This entry was posted on January 27, 2014 by .
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